lunes, 5 de febrero de 2007

Aragón, territorio militar

Tras un período de casi 20 años de hibermación del movimiento popular anti OTAN, exceptuando las movilizaciones de protesta contra los bombardeos en la ex Yugoslavia de 1999, los últimos planes de la alianza atlántica, para crear infraestructuras militares en suelo español, dentro del marco de su nueva estrategia global, han hecho resurgir con aparente fuerza las viejas razones del pacifismo antiimperialista que surgió al comienzo de los años ‘80. Aunque esta postura antibelicista fue revisada en el contexto de la respuesta popular masiva que siguió a la segunda y tercera guerra de Iraq, no cobró importancia el matiz anti OTAN que cayó en decadencia tras el referéndum de 1986.

Uno de los focos de las nuevas movilizaciones está en la ciudad de Zaragoza, que compite por ser la sede de una base de espionaje militar de la OTAN. Estas instalaciones están pensadas para albergar un sistema de Vigilancia Aliada Terrestre , que consistiría en un centro de control de aeronaves espía para el seguimiento de tropas ‘enemigas’ a lo largo del globo. Desde la filtración de esta información el verano pasado se han producido en la capital aragonesa movilizaciones significativas, convocadas por diversos partidos políticos, sindicatos y agentes sociales, alcanzando las 15.000 personas de asistencia el 21 de enero pasado.

Por otro lado, Sevilla experimenta una notable efervescencia social en anticipación a la cumbre de ministros de Defensa de la OTAN, que se celebrará los días 8 y 9 de febrero en esta ciudad. A través del Foro Social local, más de un centenar de organizaciones están organizando movilizaciones durante el mes de enero, llevando a la calle el rechazo a una organización que denominan “el brazo armado de la globalización capitalista”, aunque será la semana previa al encuentro cuando coincidirán el mayor número de acciones de bloqueo y repulsa, rescatando especialmente el formato de marcha hasta la base de Morón para el día 28 de enero (forosocialsevilla. org).

Nuevas perspectivas

La Organización del Tratado del Atlántico Norte fue creada en 1949 con el objetivo de contener y dar respuesta a un eventual ataque contra alguno de sus miembros, aunque tras la caída del muro en 1989 la OTAN fue privada del motivo de su existencia y comenzó una fase de repliegue en la que abandonó algunas de sus bases, Zaragoza y Torrejón entre ellas.

En el plazo de seis años encontraría una vía para reinventarse, actuando contra tropas serbias en Bosnia-Herzegovina en los días previos al fin de una guerra impopular demasiado cercana al corazón de la Europa comunitaria. Con la intervención en Kosovo en 1999 acabó de perfilar su nueva identidad, contraviniendo su principio fundacional de no atacar sin ser atacado y actuando fuera de su demarcación legal en el desempeño de unas labores propias de un gendarme internacional, papel que nunca le fue adjudicado.

Tras el 11-S

El área de influencia de la OTAN se vio ampliada notablemente a partir del 12 de septiembre de 2001, cuando los EE UU invocaron la carta fundacional de la OTAN, donde se establece una respuesta colectiva a un ataque contra alguno de sus miembros. Aunque no existiera una entidad concreta a la que atacar, la ONU aprobó una resolución conjunta para intervenir en Afganistán.

Así, en 2003 se desplegó la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad, formada por 32.000 efectivos de más de 30 países, con 700 españoles. Está al cargo de la reconstrucción y la seguridad del sur y el este del país, pero su tarea se ve obstaculizada por la insurgencia talibán. Para contrarrestar este inconveniente se vienen implementando reglas de combate menos restrictivas en los últimos tiempos, lo que señala hacia una tendencia de liberalización del uso de la fuerza que habilitaría a la OTAN como una poderosa fuerza militar internacional de carácter activo más que preventivo.

Existe un número de factores que apoyan este escenario: Jaap de Hoop (secretario de la alianza) declaró recientemente que “si los aliados deciden que la OTAN ha de hacer más, se hará”, confirmando su presencia allá donde los intereses geoestratégicos de Occidente se encuentren. Asimismo, las ampliaciones de esta organización traen consigo la aplicación de tratados de estandarización de armamento, que vinculan a los países firmantes con EE UU (fabricante del armamento o dueño de las patentes) a través de créditos de reembolso a largo plazo. Recientemente, el diario ABC informaba del gasto de 17 millones de euros realizado por Defensa en aviones espía, precisamente “para mejorar la seguridad y la inteligencia de las tropas españolas en Afganistán”.


texto: diagonalperiodico.net
fotos por desenfoquesocial